4 de abril de 2008
¡LOS NIÑOS NO TIENEN LA CULPA DE VENIR A ESTE MUNDO!
La noche con bastante viento, agitando de un lado a otro y deshojando los débiles árboles de las angostas calles y la pequeña placita del pueblito de Guaqui. Al escucharse el silbido del viento también se oye levemente el llanto de un niño, preguntando por mamá, preguntando por papá.
Hasta ahora no ha entendido lo que ha pasado con sus familiares que le trajeron al mundo. Él está sólo, vestido con una chompa vieja que se desata, un busito negro perforado en las rodillas por tantas caídas, y sus zapatos que abrieron la boca para dar paso a los dedos de los pies que piden protección.
Ese rostro achicharrado por el sol y el frió, los ojos que esconden tanta inocencia y a la vez total dolor, ese par de ojos enrojecidos que se cansaron de lloran, y el estómago que se olvidó de recibir algún alimento desde hace 3 días. Él está muy débil.
Este niño salió en las noticias de la radio, huyó hace tres días de un orfanato por los malos tratos que recibía, él, mirando a otros niños encariñados con sus papás, felices en las plazas; él había pensado en buscar sus padres, para recibir el mismo amor que no conocía desde muy pequeño.
Hace tres días que se fugó del orfanato, en busca de amor.
Sin embargo, está sufriendo, sin comer, de frío, sin ropa, durmiendo en las calles y plazas, cansado de tanto llorar.
Del cielo cae un rocío, acompañando su llorar, anunciando quizá ese futuro tan amargo, en este mundo tan cruel; donde algunos padres optan por abandonar a sus hijos…. En esta noche llora ese niño preguntando por mamá, preguntando por papá.
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